A mi alambrito
- ceciliaasturiasf
- Nov 13, 2025
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Updated: Nov 13, 2025
Entras volando a mi cuarto en tu traje de Superman. Tienes el cuidado de preguntarme si tu hermanita está dormida, como para medir con cuántos decibeles le vas a entrar al tema de la tarde. Al verla despierta, me preguntas si sé qué es la mancha roja en Jupiter. Pero no esperas a que te responda, no hay espacio, pues me dices que en el Big Bang, Jupiter y Marte chocaron. Y que por eso Jupiter tiene una mancha roja y Marte una mancha blanca. Agarro aire para corregirte, pero no hay espacio. Porque Carlos Arturo es quien lo dice y quién es uno para competir con Carlos Arturo en estos días...
Esto no pasó de la noche a la mañana. Son muchas cosas, las que vienen desarrollándose en las últimas semanas. Tu estatura, para empezar. Parecido a una gotera, que no inunda la casa, pero cada vez que llueve, la pongo hasta arriba en la lista de pendientes. Así te veo entrar a mi cuarto cada día, alto como estás... y hago una nota mental, como si fuera algo que hay que mandar a arreglar. Llega el tiempo de cambiar pishamas. Ingreso a la tienda virtual que te ha vestido desde que eres bebé, pero dice que no existe talla 6T. Debe ser un error con las pishamas, entonces busco en las camisas, pantalones, suéteres... Cierro la página, regresaré un día que esté funcionando bien. Necia, esa gotera…
Y para colmo de males, botas tu primer diente. De nuevo, algo seguro hay que arreglar, porque al ratón le faltaban años para venir por aquí... Pues así como tu estatura, han llegado los últimos días en tu primer colegio. No los vi venir y ya tengo el duelo encima. No concibo que en tan solo unas semanas estarás en una clase con el triple de niños, en un colegio veinte veces más grande. Defendiéndote con lo bueno y lo malo que te he modelado estos añitos. Esa última parte me puede erizar cada pelito de la espalda, cual gato.
La última clase de música, la última de emociones, la última con los profes de fut, el último show-and-tell. Tu primero fue poco antes de cumplir tres años. Llevabas casi tres semanas en el colegio. “This is a yellow taxi. Taxis take you to McDonald’s”. Lo practicamos tanto en casa, ibas listo para tu gran presentación. Quince días después, en la entrega de notas, le comenté a la maestra lo emocionado que ibas el día de tu presentación. Casi me dio algo cuando me dijo que no sabía que ya hablabas…
En estos días he recibido el video de tu último show-and-tell. Presentaste el cartel de planetas que venías haciendo días antes. Le has insistido a la Tata que pasen a la librería por una cartulina negra y has ido haciendo un planeta por día. Solo te veía pasar con la escalerita de tres gradas y salir con hojas, tijeras, crayones, pintura, brillantina. Esta vez te tengo en video. Veo tus gestos, tu mirada, escucho tu voz, las palabras que tú preparaste, cómo contestas preguntas. De aquel toddler con miedo no encuentro ni los cachetes.
Han empezado los preparativos para un discreto acto de graduación. Escucho las críticas de conocidos cercanos, pero me percato que, este año, no estoy con ellos. Este año, tú estarás en esas filas y, de repente, ese acto se siente muy necesario. No es que te gradúes de tremenda carrera… pero si ese fuera el caso, quizá dejaría para la posteridad… que a la fecha de hoy, ha sido un GUSTO ser tu mamá. Fuiste un bebé sumamente amado y tranquilo, un toddler sumamente curioso y hoy eres un niño sumamente valiente e inteligente. No sé si algún día verás cuánto se parecen nuestras personalidades, pero te diré que, si hoy un dibujante de juzgado nos capturara una tarde cualquiera, nos dibujaría como un par de alambritos sin recubrimiento, no lo dudo. Pero yo agregaría una nota al pie de la página, diciendo que todos los días me siento dichosa de conocerte, feliz de que existas, agradecida de los añitos que has sido mío hasta el día de hoy. Tenés una mentecita brillante, que va integrando todo lo que aprende a una velocidad y con una precisión que no me creo. Cada día tenés ideas nuevas. De veras. cada. día. Y aunque cada vez necesitas menos de mí para ejecutarlas, es un gusto verte llevarlas a término, sin importar cuánto te enredes en el camino. O especialmente, con todo lo que te enredas en el camino. Me cuesta asimilar lo que hoy son mis días contigo. La curiosidad de ese toddler ahora demanda respuestas a volumen de preescolar.
Pues casi todas las tardes hacemos corto circuito. Pero le hago frente a todo, con algunos besitos, algunos ojitos que encuentro tirados por ahí… Y confiada en que llegará la noche y compartiremos algunas cosas que son muy nuestras. Palabras muy nuestras, narices muy nuestras. Y solo después de dormirte, tomaré tu manita y haré una oración muy mía, una que no escuches. Pero usaré tu volumen de prescolar para decirle a Dios que estás muy alto en estos días, que si no me puede arreglar eso.
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