top of page
Search

De hitos y ruegos varios

  • Writer: ceciliaasturiasf
    ceciliaasturiasf
  • Jan 15, 2024
  • 3 min read

Le rogué.

Claro que en “maternidad consciente” (o lo que le sigue), eso se ve más como “Fefe, seguro que no te acompaño? Por si truena otra bomba y te asusta, no?”

“No mama, hoy me quiedo dormir solo”

Ni pronuncia bien la R, pero cree que tiene edad para dormirse solo.

Sutilmente recuesto la cabeza en la almohada, con la esperanza de que se le olvide lo que está pidiendo. Lo que me está pidiendo.

“Mama. No quiero que me acompañes a dormir”

“Seguro Fefe, ni desde el beanbag?”

“No mama, yo te aviso cuando me despierte”


Le planto un beso en el cachete y me salgo de su cuarto, resignada. Abro la aplicación de la cámara, para ver el momento en el que se levante de la cama y corra a decirme que mejor sí lo acompañe. Pero no estaría escribiendo si así hubiera pasado.


En mi mente, le rogué. Ya hemos pasado por muchos hitos. Por supuesto, siempre viene una siguiente etapa que se disfruta mucho. De hecho, el camino al hito es algo que hemos aprendido a gozar también. Como pasar de la cuna a la cama, dejar el pañal, progresar en la clase de natación para verlo desde las gradas (en vez de meternos con él). Y así muchos más.

Pero porque ya han sido tantos, también los años se empiezan a sentir cortos. Veo las fotos y ya no recuerdo cada uno de los días que hemos vivido. Aunque no tengo la menor duda de que estuve ahí (dependiendo de la época, muy probablemente queriendo estar en otro lado), pero ya no lo recuerdo.


Se acerca su cumpleaños número cuatro y nos hemos aprovechado de la ocasión para consolidar o avanzar en algunos conceptos… Vestirse solo, ir al colegio sin su objeto de apego, dejarse poner Neobol en un cuco fresco… Pero esta gracia de hacer la siesta solo sí me agarró desprevenida. Cabe mencionar, que veía el calendario y sabía que cada siesta ya era un lujo, desde hace meses. Mi trabajo híbrido me permitía acompañarlo a que se durmiera… Quince minutos, tres veces a la semana. Verlo acurrucarse, cerrar sus ojitos, escuchar su respiración. Recientemente leí la biografía de la Britney. En algún punto menciona que aguantó todo lo que aguantó, por poder hacer la siesta con sus hijos. Me hizo recordar todos los esfuerzos que he hecho por esos quince minutos juntos a media jornada. Por guardarlos, perpetuarlos o tan solo gozarlos.

Los últimos seis meses han sido una delicia, pero la siesta como evento, tuvo su justa dosis de fluctuaciones y frustraciones. Demasiado larga, demasiado corta, con demasiada ropa, con poco abrigo, si antes o después del almuerzo, si la hizo o no la hizo (y entonces el resto del día). He llorado demasiadas veces desde que soy mamá, pero puedo decir con seguridad que la mitad de los llantos tuvieron que ver con alguna siesta.


Pero hoy no me acordé de esos días. Los años se han hecho cortos. Cuando el Fer era muy bebé, leí un texto que hablaba de cargarlos todas las veces que lo pidan, porque un día ya no lo van a pedir. Darles la manita todas las veces, porque un día ya no pedirán la nuestra. Con el detalle añadido de que uno casi nunca sabrá que esa será la última vez. Sólo sabrá que fue.

Aún no sé si este fue el último de nuestros quince minutos juntos, pero se parece mucho a otros logros en los que mi hijo no se ha echado para atrás. Decide que puede solo, comunica que puede solo, lo hace solo y después lo celebra con todas las personas que conoce. No tarda en llamar a los abuelitos y, conforme vaya viendo a otras personas cercanas, les irá contando de su último logro. Y yo lo veré, mientras pienso y siento cosas muy diferentes a las que habrá guardadas en esos ojitos felices.


 
 
 

Recent Posts

See All
A mi alambrito

Entras volando a mi cuarto en tu traje de Superman. Tienes el cuidado de preguntarme si tu hermanita está dormida, como para medir con cuántos decibeles le vas a entrar al tema de la tarde. Al verla d

 
 
 
Para cuándo el tercero

Quise un tercer hijo un día que perdía el tiempo viendo mis redes sociales en la mesa del comedor.  Mis primeros dos hijos vinieron muy...

 
 
 
"Estar chipe"

Vamos del colegio a la casa, a vuelta de rueda, cuando me acuerdo que el almuerzo son tortillas de harina con pollo, queso, pesto y...

 
 
 

Comments


Post: Blog2_Post
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn

©2021 by La Cecilia Chronicles. Proudly created with Wix.com

bottom of page