La tal incertidumbre
- ceciliaasturiasf
- Jul 3, 2024
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Dios te salve, María
“No creo que salgan hoy, los van a trasladar a pediatría”
Llena eres de Gracia
“Estamos viendo unos valores inusualmente altos”
El Señor es contigo
“La fiebre no cede”
Bendita tú eres
“Pero todo sigue saliendo negativo”
Entre todas las mujeres
“Se está empezando a ver afectado su hígado y pulmones”
y bendito es el fruto de tu vientre
“Es prudente que nos movamos al intensivo”
Jesús.
“El hemocultivo nos dirá si la bacteria se fue a la sangre”
Santa María, madre de Dios
“Mami, ¿falta otro pinchito?”
Ruega por nosotros pecadores
“Mami, ¿otra vez vamos a dormir aqui?”
Ahora y en la hora de nuestra muerte
“Mami, ¿ya nos vamos a la casa?”
Amén.
“No sé, vida.”
Es difícil que un hijo pase por el hospital. Creo que este relato se quedará al margen de lo vivido, porque los detalles de lo vivido, no quiero inmortalizar.
No creo que se mida o se pueda comparar en días. O que sea posible cuantificar la preocupación, la angustia. Puede haber mamás que se vuelvan mejores para ello, no lo sé. Era mi primera vez. Pero creo que las que han conocido la tal “incertidumbre”, lo saben. Y, con el afán de acompañar, se lo hacen saber a uno. Y para uno que no sabe, entra por un oído y sale por otro.
Hubiera pensado en la incertidumbre como un signo de interrogación, ahí, inofensivo, casi imperceptible. Pues no se sabe lo que no se sabe y ya. Pero seis días y cinco noches en el hospital me la presentaron diferente. Lejos de sentirla como inocua, la conocí como un vacío, negro, donde todo cabe, especialmente todo lo peor que uno pueda imaginar. Pesa sobre los hombros, duelen los brazos, presiona el estómago hacia adentro, tapa los oídos y asfixia. Cómo asfixia.
Empecé a escuchar de la palabra a mitad de los días, entre enunciados llenos de empatía. No le puse mucha atención, oídos tapados, supongo. Empiezan a pasar las horas y uno que entró optimista, “un pasón por la emergencia para que no se vaya a deshidratar”, empieza a pensar antes de contestarle a su hijo. Uno está solo, pero empieza a sentirse abrazado… solo que no se siente calor; es un abrazo que enfría, que carga. Avanzan las horas y no hay resultados, sólo más y más inflamación. El aire, ¿a dónde se ha ido?
Ver a tu hijo no llorar duele, verlo llorar también. Verlo dejar de llorar tal vez duele más. Verlo ser dulce con las enfermeras duele, verlo dejar de platicar duele también. Verlo despierto en ese estado duele, pero ver lo rápido que se vuelve a apagar duele también. Las intervenciones escandalosas duelen, pero empezar a sentir familiaridad, duele también. Acompañar a tu hijo en el hospital, mientras extrañas a tu otra hija, duele. Salir para estar con ella y dejar a tu hijo en el hospital duele igual.
Crecí en un ambiente de retiros. Acostumbrada a pensar en clave de “cuánto vivido en un par de días”. Nunca había vivido lo opuesto. “Cuánto vivido en un par de días”. De nuevo, no creo que se trate de días ni de montos. Creo que se acerca más a esa pausa antes de contestar. Buscar respuestas en los ojos de los doctores, viendo bien que no las hay. Aguantar el aliento cada vez que se abre la puerta del cuarto, a la espera del próximo personaje que va a tener que ver con tu hijo. Dejarse abrazar por el frío, acurrucarse por la frazada que ahoga, querer sentirse consolado con los oídos como bajo de agua.
Pero sostener. Sostener de día y de noche. Sostener cuando termina la hora de visitas. Sostener cuando hay respuestas y cuando no las hay. Sostener desde el propio miedo, desde la desesperación, desde el cansancio, desde la oscuridad, desde la incertidumbre. Sostener desde el piso.
“Mami, ¿falta otro pinchito?”
“Mami, ¿otra vez vamos a dormir aqui?”
“Mami, ¿ya nos vamos a la casa?”
No es hasta haber salido, que uno sabe que ahora sabe qué es no saber.
* * *
La colita que le pondría, es una jaculatoria que me acompaña, más o menos, desde que soy mamá. Los miedos desconocidos, a un Dios bien conocido. O “don’t be afraid to trust your unknown fears to a known God”, pues.
Esperemos que vengan menos relatos “al margen”. No ha sido mucho nuestro estilo.
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