No eres el papá que soñé para mis hijos
- ceciliaasturiasf
- Aug 18, 2021
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No eres el papá que soñé para mis hijos.
Siempre que trato de ordenar estas ideas, termino haciendo bolas de papel imaginarias. No hay palabras que parezcan hacerte justicia en tu tercer día del padre. Así han pasado los meses. No escribo, pero te veo.
Te veo orar por nuestros hijos y orar con ellos antes de dormir. Veo tu afán por dejarles un legado de fe antes que cualquier otra herencia.
Te veo hacer cuentas para comprar un carro donde sí quepamos todos. Y cuando lo cuestiono, me hablas del próximo paseo que querré hacer (y que, aparentemente, de hacerlo hoy, tendríamos que hacerlo en dos carros).
Te veo poner a cocer verduras para la cena y correr al super porque ya no hay fruta para su refacción.
Te veo trabajar todo el día, solo para resetearte al caer la noche y jugar con tus hijos como si estuvieras empezando el día.
Te he visto buscar espacio en tu agenda para todas las citas de doctor, desde que has sabido de la existencia de cada bebé.
Te he visto quebrarte y reconstruirte tantas veces, solo para renacer como un papá más amoroso, más comprensivo, más consciente.
Veo cuando duermes mal y pones la mejor cara para darle los buenos días a Fer.
Te he visto inventarte decenas de bromas y juegos para acercarte más a él.
Veo cuando dices que te haces el loco para cambiar pañales... Mientras cambias el pañal. Eres el primero en echar gotas en los ojos, cargarlos para la vacuna, sacarles moquitos...
Te veo cuando corres por tus audífonos y te metes a tu reunión desde la calle, solo para que Fer pueda caminar un ratito contigo.
Te veo cuando piensas en todo, desde vestirlo un domingo con manga larga para asolearse en el jardín, quitar todos los juguetes del camino antes de apagar la luz, hasta las uvitas partidas en cuatro para después de la piscina.
Te he visto cuestionar tus creencias, afianzar unas, desechar otras, abrazar unas nuevas.
Te veo cansado, pero veo que sigues. Me cuidas en el camino. Y a cada uno en la casa nos haces sentir como tu prioridad número uno.
No sé qué papá soñaba para mis hijos. Nunca sabré cuál habría sido mi respuesta a la opción de la maternidad.
Pero, llegada la noche, pongo la cabeza en la almohada y confirmo que contigo sí quería.
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